El error y el intento como parte importante del Aprendizaje
Todos cometemos errores, pero no todos los sabemos enfrentar a la hora que ocurren. Y es aquí donde está la clave del éxito, en aprender de ellos, corregir y prevenir en base a la experiencia que nos dejan, manejando sentimientos como el miedo, la frustración o el enojo.
A lo largo de nuestra historia no son pocos los descubrimientos a los que hemos llegado gracias a los errores y sobre todo al intento de sus creadores por llegar a su meta, estando preparados o no. Casos como la penicilina, el caucho vulcanizado o los rayos X, son una clara muestra de ello.
Otro ejemplo claro de la importancia del intento y el error como parte del aprendizaje, es la filosofía de trabajo que se maneja Google. El gigante de internet considera que equivocarse es parte fundamental del proceso de innovación y sirve en gran manera para identificar oportunidades, corregir errores y desarrollar productos robustos que terminarán con mayor probabilidad de ser exitosos.
El error es una gran oportunidad para aprender y por tanto, lejos de ser penalizado debe ser analizado y manejado de manera correcta, siempre en el proceso de enseñanza-aprendizaje, pues no se trata de enseñar a hacer las cosas mal, sino de utilizarlos como elementos de validación sobre los puntos donde no dominamos los métodos, técnicas o herramientas. Se trata de motivar al alumno por ser valiente al intentarlo, por hacer el esfuerzo, por querer mejorar, por querer llegar al aprendizaje, a la solución, a la respuesta correcta.
Debemos luchar por eliminar el aprendizaje basado en castigo, donde el error se considera un fracaso y es fuente de bulling por parte de los compañeros de clase. La creatividad e innovación requieren de una educación diferente, donde niños y jóvenes se atrevan a enfrentar situaciones sin miedo a equivocarse.
No impactemos de forma negativa el autoestima de nuestros niños y jóvenes por el solo hecho de equivocarse. Cometer errores siempre ha sido y será parte de la vida, y por supuesto, parte del proceso de aprendizaje. Dicen que “Nadie nace sabiendo. Hay que errar para aprender”.